Colgar un cuadro parece sencillo hasta que te plantas delante de la pared con una bolsa de tacos surtidos y no sabes cuál te sirve. Elegir mal el taco no solo es un dolor de cabeza, es la forma más habitual de que algo se acabe cayendo meses después.
Dinos en qué material vas a fijar y qué peso tiene que aguantar, y te decimos qué taco y qué tornillo usar.
Selector de taco y tornillo
Dinos en qué material vas a fijar y qué peso tiene que aguantar, y te decimos qué taco y tornillo usar.
Pregunta 1 de 2
¿En qué material vas a fijar?
Taco y tornillo recomendados
Esta recomendación es orientativa. Ante cargas muy pesadas o dudas sobre la resistencia real de la pared, consulta con un profesional antes de fijar nada.
La combinación de material y peso que nos has indicado es la que más influye en qué tipo de anclaje necesitas, pero hay matices que el test no puede ver por ti, como el estado real de la pared, si ya tiene agujeros previos cerca, o si el mueble o el objeto va a moverse con el uso, un caso claro es una estantería donde apoyas y quitas cosas continuamente, que somete al anclaje a más esfuerzo del que parece a simple vista.
Si tienes cualquier duda sobre si la pared aguantará, prueba primero con un tornillo suelto sin carga y comprueba que entra con firmeza, sin que el material se desmorone alrededor. Ese pequeño gesto te da mucha información antes de fijar nada de forma definitiva.
Por qué el material de la pared importa tanto como el peso
Un mismo taco no rinde igual en hormigón macizo que en un tabique hueco de pladur. El hormigón ofrece un agarre sólido y homogéneo, mientras que el pladur o el ladrillo hueco necesitan tacos pensados para repartir la carga en una cámara vacía, de lo contrario el taco gira sobre sí mismo sin agarrar nada.
Por eso la pregunta correcta no es solo cuánto pesa lo que quieres colgar, sino también dónde lo vas a fijar exactamente.



Si no estás seguro de qué hay detrás del gotelé o la pintura, un golpe seco con los nudillos te da bastante información, un sonido hueco y con eco suele indicar tabique fino o ladrillo hueco, mientras que un sonido sordo y macizo apunta a ladrillo macizo o pared de carga.
En pladur, además, notarás cierta flexibilidad al presionar con el dedo.
Cuándo conviene no arriesgar con los tacos de pared
Si vas a colgar algo pesado, como un mueble de cocina lleno o una televisión grande, y no tienes claro que la pared vaya a aguantarlo, busca antes si hay un montante o viga cerca donde anclar con más seguridad, o consulta con un instalador profesional.
Un anclaje mal calculado en una carga pesada no es solo un problema estético, también de seguridad.
Preguntas sobre el uso del test
Antes de ver la recomendación, resolvemos aquí las dudas más habituales sobre tacos y tornillos.
Un truco sencillo es dar un golpe seco con los nudillos en varios puntos de la pared, si suena hueco y con eco, probablemente sea ladrillo hueco o tabique fino. Si suena macizo y sordo, sin apenas resonancia, es más probable que sea ladrillo macizo, hormigón o pared de carga.
En el mejor de los casos, el taco no agarra bien y hay que repetir la fijación en otro punto de la pared. En el peor, la pieza se puede caer con el tiempo sin previo aviso, así que ante cargas pesadas o dudas reales sobre el material, mejor pecar de precavido y usar un anclaje más resistente del estrictamente necesario.
No. Para hormigón y ladrillo macizo sí conviene un taladro con función percutora, ya que son materiales muy duros. Para pladur, madera o ladrillo hueco, un taladro normal sin percusión suele ser suficiente, e incluso recomendable para no dañar el material.
Cada taco está pensado para un único uso, una vez insertado y expandido en la pared no se puede reutilizar en otro agujero. Si te equivocas de sitio, lo normal es sellar el agujero anterior y hacer uno nuevo con un taco distinto.
El taco de nylon se expande mecánicamente al apretar el tornillo, y es suficiente para la mayoría de cargas domésticas. El taco químico usa una resina que se endurece dentro del agujero y ofrece un agarre mucho mayor, pensado para cargas pesadas o materiales más delicados como el ladrillo hueco.
Dentro de lo razonable, sí. Elegir un anclaje algo más resistente del mínimo necesario suele salir más a cuenta que quedarse justo, sobre todo en zonas de paso, con niños o mascotas cerca, o cuando el objeto se va a mover con el uso, como una estantería donde apoyas cosas continuamente.
Si no tienes forma de pesarlo, calcula por exceso, sobre todo si vas a apoyar más cosas encima con el tiempo, como en una balda o estantería. Es mejor sobrestimar ligeramente el peso final que quedarte corto y tener que rehacer la fijación más adelante.
Ante la duda entre dos opciones, elegir el anclaje algo más resistente de lo estrictamente necesario suele salir más a cuenta que quedarse corto. Un par de euros de más en el taco adecuado es mucho más barato que un golpe, un desperfecto en la pared o un mueble caído.
