Cómo montar y mantener una piscina desmontable en tu jardín

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Cuando aprieta el calor, una piscina desmontable es la forma más rápida y económica de refrescarse en casa sin obras ni grandes presupuestos. Son fáciles de instalar, las hay de todos los tamaños y, bien cuidadas, dan muchas tardes de chapuzón durante todo el verano. Eso sí, montarla y mantenerla con un mínimo de criterio marca la diferencia entre un agua limpia y cristalina y un problema verde y turbio en cuestión de días.

En esta guía te explicamos cómo montar tu piscina desmontable paso a paso y, sobre todo, cómo mantener el agua en perfecto estado durante toda la temporada. Manos a la obra.

Prepara bien el terreno antes de montarla

El error más común al instalar una piscina desmontable es descuidar la base, y es justo lo que más problemas causa después. El suelo donde la coloques tiene que estar perfectamente nivelado, limpio y libre de objetos punzantes, porque cualquier piedra o desnivel puede dañar el vaso o hacer que el agua se reparta de forma irregular y fuerce las paredes.

Antes de desplegar nada, dedica un rato a preparar el terreno con cuidado:

  • Nivela la superficie: busca la zona más plana del jardín y, si hace falta, allana el terreno. Un desnivel mínimo puede acabar volcando el agua hacia un lado.
  • Limpia a fondo: retira piedras, ramas, raíces y cualquier objeto que pueda pinchar la lona desde abajo.
  • Protege la base: coloca una lona o tapiz protector bajo la piscina para aislarla del suelo y evitar pinchazos.
  • Elige bien la ubicación: algo de sol templa el agua, pero conviene tenerla cerca de una toma de agua y de un enchufe para la depuradora.

Una vez tengas la base lista, montar la piscina es sencillo siguiendo las instrucciones del fabricante. No te saltes este paso previo: una buena preparación es lo que hace que la piscina dure años en lugar de una sola temporada.

Mantén el agua limpia y cristalina todo el verano

Aquí está el verdadero secreto de una piscina desmontable: el mantenimiento del agua. Sin unos cuidados básicos, el agua se enturbia y se pone verde en pocos días por culpa de las algas y las bacterias. Mantenerla cristalina depende de tres pilares que trabajan juntos.

  • Filtración: la depuradora es imprescindible. Debe funcionar varias horas al día para filtrar el agua y retener la suciedad. Limpia o cambia el cartucho con regularidad.
  • Desinfección: el cloro (o alternativas como el bromo o el oxígeno activo) elimina bacterias y algas. Conviene dosificarlo según el volumen de agua y mantenerlo estable.
  • Control del pH: un agua equilibrada, con el pH entre 7,2 y 7,6, hace que el desinfectante funcione bien y resulte agradable para la piel y los ojos. Se mide con tiras o kits muy baratos.

A estos tres pilares se suma la limpieza física del día a día, que evita que la suciedad se acumule:

  • Retira hojas e insectos con un recogehojas a diario.
  • Pasa un limpiafondos cada pocos días para el sedimento del fondo.
  • Tapa la piscina con una cobertura cuando no se use, para reducir suciedad y evaporación.

Truco Bricotips: cubrir la piscina con una lona o manta térmica cuando no la uséis no solo mantiene el agua más limpia, sino que reduce muchísimo la evaporación. En pleno verano eso significa rellenar mucho menos y ahorrar una cantidad notable de agua.

Cuida la seguridad y el ahorro de agua

Una piscina en casa, por pequeña que sea, exige atención a la seguridad, sobre todo si hay niños o mascotas. El agua siempre debe estar vigilada por un adulto, y conviene impedir el acceso libre cuando no se usa, ya que incluso las piscinas poco profundas entrañan riesgo. Es una norma básica que nunca está de más recordar.

En un verano marcado por la sequía y las altas temperaturas, también merece la pena ser responsable con el agua que utiliza la piscina. Algunos gestos sencillos ayudan mucho:

  • Tápala siempre que no se use para frenar la evaporación.
  • Reutiliza el agua al vaciarla a final de temporada para riego, siempre que el nivel de cloro haya bajado lo suficiente.
  • Mantén bien el agua para alargar su vida y no tener que vaciarla y rellenarla constantemente.

Cuidar estos detalles te permite disfrutar de la piscina con conciencia, aprovechándola al máximo sin desperdiciar un recurso tan valioso como el agua.

Un verano de chapuzones te espera en casa

Montar y mantener una piscina desmontable está al alcance de cualquiera y es una de las mejores inversiones para combatir el calor sin salir de casa. La clave del éxito se resume en dos ideas: prepara bien la base antes de instalarla y cuida el agua a diario con filtración, desinfección y control del pH. Con eso, tendrás agua limpia y cristalina toda la temporada.

Añade un poco de responsabilidad con la seguridad y el ahorro de agua, y tendrás el plan perfecto para refrescarte durante todo el verano disfrutando de tu propio rincón de baño. Así que prepara el terreno, llena la piscina y prepárate para un montón de tardes de chapuzón. ¿Listo para estrenar la temporada de baño?



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