Cómo proteger y trasladar cuadros durante una reforma sin que se dañen

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Una reforma en casa siempre genera polvo, golpes y movimiento, y los cuadros son de los objetos que más sufren. Un descuido al descolgarlos, un mal embalaje o un almacenaje inadecuado pueden estropear para siempre una pieza con valor sentimental o económico. Saber cómo proteger y trasladar cuadros durante una reforma es la mejor forma de que vuelvan a su sitio intactos cuando todo termine.

En esta guía te explicamos paso a paso cómo descolgar, embalar y guardar tus cuadros de forma segura mientras duran las obras, con materiales sencillos y trucos prácticos. Manos a la obra.

Por qué los cuadros son tan vulnerables en una reforma

Durante una obra, los cuadros se enfrentan a varios riesgos que conviene tener en cuenta antes de empezar a moverlos.

El polvo fino de las obras se cuela por todas partes y puede dañar marcos, cristales y la propia obra. A esto se suman los golpes al transportarlos, la humedad si se guardan en un sitio inadecuado y la presión de apilarlos mal. Tomarse en serio su protección desde el principio evita disgustos difíciles de reparar.

Materiales que necesitas para proteger los cuadros

Reunir el material adecuado antes de empezar hace que todo el proceso sea más rápido y seguro. Esta es la lista básica.

  • Papel burbuja para envolver y amortiguar golpes.
  • Cartón o planchas rígidas para proteger esquinas y caras.
  • Mantas o fundas para las piezas más grandes o delicadas.
  • Cinta de embalar y film transparente.
  • Cajas resistentes del tamaño adecuado, o separadores si las apilas.
  • Etiquetas o rotulador para identificar cada cuadro.

Truco Bricotips: nunca pegues cinta adhesiva directamente sobre el cristal o la obra. Envuelve siempre primero con papel o film, y pega la cinta sobre ese envoltorio para no dejar marcas ni residuos.

Cómo descolgar los cuadros correctamente

El primer paso es retirarlos de la pared con cuidado, sobre todo si la reforma incluye esa estancia. Hacerlo bien evita golpes y caídas.

Descuelga con calma y sujeta bien

Sujeta el cuadro con las dos manos por los laterales, nunca por el marco superior, y levántalo despacio del gancho. Si es grande o pesado, pide ayuda a otra persona para no forzar ni arriesgarte a que se caiga.

Revisa y limpia antes de embalar

Aprovecha para limpiar suavemente el polvo con un paño seco y comprobar el estado de cada pieza. Así detectas cualquier desperfecto previo y guardas los cuadros limpios.

Cómo embalar los cuadros paso a paso

Un buen embalaje es la clave para que los cuadros sobrevivan a la reforma sin un rasguño. Sigue estos pasos para protegerlos bien.

Protege primero las esquinas

Las esquinas son la parte más vulnerable. Refuérzalas con cartón o protectores específicos antes de envolver el resto, ya que son las que más sufren en cualquier golpe.

Envuelve toda la pieza

Cubre el cuadro con papel burbuja, con las burbujas hacia fuera para no marcar la superficie, y fíjalo con cinta sobre el propio envoltorio. Para piezas con cristal, añade una plancha de cartón por delante como protección extra.

Identifica cada cuadro

Etiqueta cada paquete indicando que es frágil y, si quieres, anota qué cuadro es y dónde iba colgado. Te ahorrará tiempo al recolocarlos cuando acabe la obra.

Cómo almacenar los cuadros durante las obras

Una vez embalados, dónde y cómo los guardas es tan importante como el embalaje. Un mal almacenaje arruina todo el trabajo previo.

Guárdalos siempre en vertical

Los cuadros deben almacenarse de pie, apoyados sobre uno de sus lados, nunca tumbados ni apilados en horizontal. Tumbados, el peso y la presión pueden deformarlos o romper el cristal.

Elige un lugar seco y protegido

Busca una habitación seca, sin cambios bruscos de temperatura y alejada de la zona de obra. Evita sótanos húmedos o lugares con riesgo de filtraciones. Separa cada cuadro con cartón o mantas para que no rocen entre sí.

Protégelos del polvo

Aunque estén en otra estancia, el polvo de la reforma viaja. Cúbrelos con una manta o film para mantenerlos limpios hasta que vuelvan a la pared.

Tus cuadros volverán a la pared como nuevos

Proteger y trasladar los cuadros durante una reforma es una tarea sencilla que marca una gran diferencia. Descolgándolos con cuidado, embalándolos bien y guardándolos en vertical en un lugar seco, te aseguras de que tus piezas sobrevivan a las obras sin un solo daño.

Cuando la reforma termine y llegue el momento de recolocarlos, podrás disfrutar de nuevo de tus paredes decoradas tal y como las recordabas. Un poco de previsión ahora te ahorra muchos lamentos después. ¿Tienes ya tus cuadros listos para la próxima obra?



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