Cuando llegan los primeros fríos y encendemos la calefacción tras meses apagada, es muy habitual encontrarse con radiadores que no calientan bien: están fríos por la parte de arriba, tardan una eternidad en templarse o hacen unos ruidos extraños. La causa, casi siempre, es la misma y tiene una solución sencillísima: hay aire acumulado dentro y hay que purgarlos. Purgar los radiadores es una de esas tareas de bricolaje básicas que cualquiera puede hacer en casa, que no cuesta nada y que se traduce en más calor y menos gasto durante todo el invierno.
En esta guía te explicamos qué es purgar un radiador, por qué es tan importante y cómo hacerlo paso a paso para tener tu calefacción a punto antes de que apriete el frío. Manos a la obra.
Qué significa purgar un radiador y por qué es necesario
Purgar un radiador consiste, sencillamente, en sacar el aire que se ha acumulado en su interior para que el agua caliente pueda circular libremente por todo el cuerpo del radiador. Con el uso y, sobre todo, con los meses de reposo del verano, dentro del circuito de calefacción se van formando bolsas de aire que suben a la parte alta de los radiadores y ocupan el lugar que debería tener el agua caliente. Como el aire no transmite el calor igual que el agua, esa zona se queda fría.
Este fenómeno explica el síntoma más típico y reconocible: el radiador está caliente abajo pero frío arriba. El agua caliente llega a la parte inferior, pero no consigue subir porque el aire se lo impide. El resultado es un radiador que calienta a medias, que necesita mucho más tiempo y energía para templar la habitación y que, en definitiva, malgasta dinero en forma de una calefacción ineficiente.
Purgar soluciona todo esto de golpe, y por eso es tan recomendable hacerlo. Las ventajas de purgar los radiadores son muy claras:
- Más calor: el radiador vuelve a calentar por completo y de manera uniforme, rindiendo al máximo.
- Ahorro energético: al funcionar de forma eficiente, la caldera consume menos para lograr la misma temperatura.
- Menos ruidos: desaparecen esos borboteos y golpeteos que provoca el aire circulando por las tuberías.
- Mayor vida útil: una instalación sin aire trabaja mejor y sufre menos con el tiempo.
Por todo ello, purgar los radiadores es el primer gesto imprescindible cada temporada antes de empezar a usar la calefacción de forma habitual.
Cuándo y cada cuánto conviene purgar los radiadores
El momento ideal para purgar los radiadores es justo antes del inicio de la temporada de frío, cuando aún no has empezado a usar la calefacción de forma continua pero sabes que está cerca. Hacerlo a comienzos de otoño, en septiembre u octubre, te asegura llegar al invierno con toda la instalación a punto y evitar el clásico disgusto de encender la calefacción un día de frío y descubrir que la mitad de los radiadores no calientan.
Más allá de esa purga anual de temporada, conviene estar atento a las señales que indican que un radiador necesita ser purgado en cualquier momento del invierno. Si notas que un radiador tarda mucho en calentar, que se queda frío por la parte superior aunque la calefacción lleve rato encendida, o que escuchas ruidos de agua o borboteos en su interior, son indicios claros de que hay aire acumulado y toca purgarlo de nuevo.
Como norma general, con purgar una vez al año al principio de la temporada suele ser suficiente para la mayoría de las instalaciones domésticas. No obstante, si tu sistema acumula aire con frecuencia o detectas esos síntomas a mitad de invierno, no dudes en repetir la operación, ya que es un proceso rápido e inofensivo que solo trae beneficios.
Qué necesitas y cómo purgar los radiadores paso a paso
Una de las mejores cosas de esta tarea es que apenas requiere material y no necesitas ser un experto. Con muy poca cosa tendrás todo lo necesario para dejar tus radiadores a punto.
Los materiales que vas a necesitar son:
- Una llave de purga específica (son muy baratas) o, en muchos radiadores modernos, un simple destornillador plano.
- Un recipiente o vaso para recoger el agua que salga.
- Un trapo o paño para limpiar posibles goteos y proteger la pared o el suelo.
Con el material listo, sigue estos pasos para purgar correctamente cada radiador:
- Apaga la calefacción y espera a que los radiadores se enfríen. Purgar en caliente es peligroso por el riesgo de quemaduras y menos eficaz, así que este paso es importante.
- Localiza la válvula de purga, que se encuentra en uno de los extremos superiores del radiador, en el lado opuesto al de la llave de regulación.
- Coloca el recipiente y el trapo justo debajo de la válvula para recoger el agua y evitar manchar.
- Abre la válvula despacio, girándola con la llave de purga o el destornillador. Oirás salir el aire con un silbido característico.
- Espera a que salga agua: cuando en lugar de aire empiece a salir un chorrito constante de agua sin burbujas, significa que ya no queda aire dentro.
- Cierra la válvula con firmeza pero sin forzarla, y limpia cualquier resto de agua.
- Repite en todos los radiadores de la casa, idealmente empezando por los más cercanos a la caldera y terminando por los más alejados o los de plantas superiores.
Cuando hayas terminado con todos, vuelve a encender la calefacción y comprueba la presión de la caldera, ya que al purgar se pierde algo de agua del circuito. Si la presión ha bajado por debajo de lo recomendado (normalmente marcado en el manómetro de la caldera), tendrás que reponer agua abriendo la llave de llenado hasta alcanzar el nivel adecuado. Este último detalle es importante para que la instalación funcione correctamente.
Truco Bricotips: purga siempre los radiadores de forma ordenada, planta por planta y de los más bajos a los más altos. El aire tiende a subir hacia los radiadores de los pisos superiores, así que siguiendo este orden te aseguras de expulsarlo por completo del circuito y no tener que repetir el proceso una segunda vez.
Cuándo el problema va más allá de una simple purga
Purgar los radiadores resuelve la gran mayoría de los problemas de calefacción que tienen que ver con el aire, pero conviene saber reconocer cuándo el fallo puede deberse a otra causa que se escapa de esta sencilla tarea. Si después de purgar correctamente un radiador sigue sin calentar bien, es posible que el problema sea distinto y requiera otra solución.
Entre las causas que van más allá de la purga están la acumulación de lodos y suciedad en el interior de los radiadores, que puede requerir una limpieza más profunda del circuito, los problemas en las válvulas o llaves de paso, o las averías propias de la caldera. En estos casos, y especialmente cuando se trata de manipular la caldera o de realizar una limpieza a fondo de la instalación, lo más sensato es recurrir a un profesional de la calefacción, que cuenta con las herramientas y los conocimientos necesarios para diagnosticar y resolver el problema con garantías.
Reconocer los límites del bricolaje doméstico también es una forma de cuidar tu instalación y tu seguridad. La purga es una tarea perfectamente asumible por cualquiera, pero las intervenciones sobre la caldera o el circuito de gas deben quedar en manos expertas. Con ese criterio claro, sabrás cuándo puedes actuar tú y cuándo conviene llamar a un especialista.
Radiadores a punto para un invierno cálido y eficiente
Purgar los radiadores antes del invierno es una de esas pequeñas tareas de mantenimiento que dan grandes resultados: con apenas unos minutos y sin gastar prácticamente nada, consigues que tu calefacción caliente mejor, gaste menos y funcione sin ruidos molestos durante toda la temporada fría. Es, sin duda, uno de los gestos más rentables que puedes hacer en casa antes de que llegue el frío de verdad.
Recuerda hacerlo a principios de temporada, seguir el orden adecuado y comprobar después la presión de la caldera, y tendrás tus radiadores rindiendo al máximo desde el primer día. Y si tras purgarlos el problema persiste, no dudes en consultar a un profesional. Con estos sencillos cuidados, tu hogar estará listo para afrontar el invierno bien caliente y con la factura bajo control. ¿Te animas a poner tus radiadores a punto?

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